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No estoy de
acuerdo con el método ni mucho menos con la acción del asalto a Mercadona por
parte del alcalde de Marinaleda Fernandez Gordillo. Pero su acción ha puesto
negro sobre blanco la catadura moral de la clase política.
Cuando se está desahuciando diariamente a
multitud de familias, de sus casas por no poder pagar una hipoteca, cuando los
propios desahuciadores, los bancos y fundamentalmente, las cajas, son los
causantes de la profunda crisis económica que vivimos, cuando la clase
política, sin excepción de ningún partido del arco parlamentario, ha hecho
negocios sucios con el dinero de todos, cuando esos negocios sucios han
salpicado, ¡qué digo salpicado! se han producido, dentro de las instituciones
mas prestigiosas del estado, como la Monarquía y el Consejo Superior de Poder
Judicial, cuando a día de hoy, el gobierno no ha sido capaz de renovar el
subsidio de 400 euros a las familias que carecen de recursos. Pues bien, cuando
ocurren todas estas cosas, todos los
políticos sin excepción, en un ataque de falsa ética y moralidad, condenan y se
echan las manos a la cabeza por un asalto a un supermercado, cuyo botín en
artículos de primera necesidad ascendía como mucho a 2000 euros.
¿Será que es más delito a juicio de
muestro políticos, robar dinero privado que robar dinero público?
Bonita vara de medir, la de nuestros
políticos. No les he oído llamar delincuentes ni mucho menos pedir la busca y
captura con el procesamiento inmediato de Millet, Urdangarín, ni a Camps, ni a
Barreda, ni a Rato, ni a Pujol etc, etc etc. ¡¡Eso sí!! El alcalde de
Marinaleda , Juan Manuel Sanchez Gordillo, es un delincuente, un chorizo y
además con el agravante de estar aforado, por ser díscolo diputado del
Parlamento Andaluz, institución esta, que es un dechado de honradez y buen
hacer, y que ha creado falsos ERES, con el dinero público, para financiar las
juergas de algún otro aforado y sus familiares. Millones de euros robados a
todos los ciudadanos, ricos, pobres y mediopensionistas, frente a un capital de
2000 euros en productos de primera necesidad que han sido repartidos a ciudadanos
que están pasando por verdaderas dificultades económicas.
No aplaudo la acción del Sr. Sanchez
Gordillo, por supuesto, pero le agradezco muchísimo, que con su acción haya
desenmascarado la catadura moral de TODOS nuestros políticos, su doble vara de
medir y la protección corporativa que se profesan. En definitiva, el alcalde de
Marinaleda, deja con el culo al aire a la clase política española. Ese debería
de ser el titular de todos los periódicos del país, pero me temo que estos
profesionales de la comunicación, que viven de la subvención y del clientelismo,
nunca van a ser capaces de poner ese titular.
Y es que la política no se
diferencia demasiado de la mafia calabresa: “hay tres maneras de hacer las cosas, bien, mal y como las hago yo”,
el perro jamás muerde la mano del que le da de comer.
En fin, seguiremos la evolución de este
circo político y mediático junto con la capacidad de aguante del ciudadano.
Espero que la presión política y económica, no desencadene asaltos masivos a
los supermercados, por parte de la ciudadanía, debido al hambre y la
desesperación. Lo del señor alcalde, ha sido simplemente un gesto que debería
abrir los ojos al ciudadano.
Esperemos que este gesto, no se convierta nunca en
una necesidad. El gobierno debería
reflexionar, en lugar de poner en busca y captura al alcalde de Marinaleda y
por supuesto, poner al ladrón de guante blanco que asalta los bolsillos de
todos los españoles, a disposición judicial, con la misma celeridad que lo han
hecho con Sánchez Gordillo y con los sindicalistas que le acompañaban.
Brillante Groucho Marx cuando dijo: “La
política, es el arte de buscar problemas encontrarlos, hacer un diagnostico
falso y aplicar después los remedios equivocados” Rajoy está cumpliendo de
manera escrupulosa con la mítica frase.
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